Los fabricantes de smartphones hasta ahora han podido resistirse fácilmente a la entrada de competidores; de hecho, en los últimos años hemos podido observar como Samsung y Apple (o Android y iOS por hablar de sistemas operativos) han podido llevarse casi el 80% del mercado actual.
Nokia y BlackBerry, dos empresas que estuvieron en la cuna del lanzamiento del teléfono móvil, están casi totalmente marginadas. Sin embargo, el actual reinado de Samsung y Apple puede verse afectado drásticamente, ya que en el Mobile World Congress de Barcelona pudimos ver la gran oferta de productos low cost que nos espera para los próximos años.
Los smartphones low cost, un modelo interesante para abarcar nuevos mercados
Varios factores han contribuido a que este año sea el año del smartphone low cost. Uno de los factores más importantes ha sido el uso que le hemos dado entre todos al móvil inteligente: ha pasado de ser un producto reservado exclusivamente para una pequeña minoría de ejecutivos que necesitaban consultar su e-mails en cualquier momento y lugar (algo que a todos nos pareció “exagerado e innecesario” en aquel momento), a convertirse en una extensión de nosotros de la cual dependemos cada vez más.
La mayoría de los smartphones a la venta hasta ahora han sido móviles de gama alta o de última generación en cuanto a especificaciones tecnológicas, con precios que actualmente rondan los 500€. El problema de estos dispositivos es que no todo el mundo siempre necesita/quiere disponer de un smartphone de la gama más alta; pensemos por ejemplo en las personas mayores que sólo quieren poder llamar por teléfono y hablar con los nietos a través de WhatsApp, o en los adolescentes que quieren cambiar muchas veces de dispositivo sin gastarse sus ahorros cada vez. Otro mercado en el punto de vista de los fabricantes de los smartphones son los países emergentes, donde el poder adquisitivo ha subido pero a la vez el precio es un factor clave en el proceso de decisión, igual que para muchos ciudadanos de los países de la Unión Europea actualmente en crisis. Para España cabe destacar además que la mayoría de los operadores ha dejado de subvencionar los terminales, por lo que los smartphones de gama alta han perdido un poco su atractivo.
Estos factores han tenido como efecto que muchas empresas se hayan lanzado al mercado de smartphones, muchas de ellas procedentes de países asiáticos, preparándose para lanzarse al mercado europeo, con precios a partir de 25-35 dólares.
Como consecuencia, los grandes jugadores han tenido que replantear su estrategia para poder atender tanto al público que busca móviles de gama alta como a la futura base de clientes que quieren smartphones baratos.
Las características de estos móviles baratos son casi todas las mismas: son suficientemente buenos para consultar el e-mail, navegar por internet y consultar las redes sociales, pero carecen de grandes avances en calidad de la pantalla, rendimiento, cámara o autonomía, que siguen siendo características de los dispositivos de gama alta.
El modelo low cost, interesante pero con límites
La introducción del modelo low cost dentro del sector de telecomunicaciones tendrá varias consecuencias para las empresas y los consumidores finales, parecidas a lo que pasó en sectores más tradicionales como el sector aéreo, la moda, o la hostelería. Cuando Ryanair empezó con sus servicios “ultra low cost”, las aerolíneas tradicionales notaron el efecto directamente en sus ventas, ya que una parte de su público tradicional cambió a la opción low cost. Lo mismo pasó con las cadenas de ropa más tradicionales cuando apareció H&M o Zara, y en la hostelería con la llegada de KFC y McDonald’s.
Mientras que el modelo low cost sigue creciendo y atacando nuevos sectores – como los gimnasios low cost que vimos aparecer por todos lados desde el 2013 – también ya hemos podido observar los límites del modelo: aunque el cliente del modelo low cost se orienta sobre todo por el precio, esto no quiere decir que es el único factor que tiene en cuenta a la hora de decidir.
Ryanair recientemente renunció al apelativo de “ultra low cost” como reacción al rechazo de parte de sus consumidores, H&M ha prometido tratar mejor a sus trabajadores en Bangladesh, y McDonald’s quiere venderse ahora como una empresa “más sana”.
Para que un servicio low cost pueda sobrevivir, la clave – además del precio, porque siempre habrá una empresa que podrá ofrecer un precio más barato – está en la imagen. Esto significa que para las empresas que presentaron sus nuevos dispositivos low cost en el MWC de Barcelona, sus acciones de marketing, posibilidades de configuración personal y diseños personalizables serán cada vez más importantes para poderse diferenciar de modelos que se parecen entre ellos cada vez más.
Y eso es al final es lo que nos importa a nosotros, ¿verdad?
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