Hay un tema que se está convertiendo cada vez más en un trending topic, donde consultorías y centros de investigación no se cansan de presentarnos sus últimas investigaciones e infografías sobre la red social de nuestro amigo Mark Zuckerberg.
Así por ejemplo, ya sabemos que los jóvenes entre 18 y 24 años tienen un promedio de 649 amigos, y que consultamos Facebook una media de 14 veces al día desde nuestros smartphones. Parece ser pues que las redes sociales, creadas para compartir nuestros momentos cotidianos con nuestros seres queridos, estén cumpliendo totalmente su función.
O por lo menos, eso es lo que nos hacen creer. Porque, admítelo, ¿la última vez que entraste hoy en Facebook, realmente fue para ver la foto que había compartido tu tía de su excursión a la montaña este fin de semana, o la fiesta de cumpleaños que le han preparado a aquella amiga que se ha ido a vivir fuera? ¿O quizás también un poco para ver cuántos “me gusta” ha obtenido el artículo que compartiste ayer por la noche, o la foto que te tomaste hoy en la oficina con los compañeros?
Los sufrimientos mentales del usuario de Facebook
¿Cómo te sientes cuando todos tus amigos parecen ignorar lo que has compartido con tanta dedicación hoy? ¿Cómo es que a nadie le ha molado la noticia que a ti te ha hecho tanta gracia? Al no ser que en tu tiempo libre te llamas Shakira (otro mes consecutivo la persona más seguida en Facebook) esto seguramente alguna vez te ha pasado, y (casi seguro) también te ha hecho sentir ignorado o excluido.
Este sufrimiento de ignorancia es perfectamente normal, según una reciente investigación llamado «Threats to belonging on Facebook: lurking and ostracism» («Amenazas que pertenecen a Facebook: al acecho y el ostracismo»), publicado por la editorial de libros académicos Taylor y Francis Group y liderado por un equipo de la escuela de psicología de la Universidad de Queensland de Australia. En su estudio, encontraron que cuando nadie pone un “me gusta” en lo que publica alguien en Facebook, esto le puede causar una bajada de autoestima.

Para su investigación, el equipo de investigación de la Universidad de Queensland ejecutó dos experimentos para ver qué impacto tienen las redes sociales sobre la felicidad de sus usuarios. Para el primer experimento cogieron un grupo de usuarios de Facebook que publican contenidos frecuentemente. Mientras iban observando el grupo, dijeron a la mitad que podían publicar y compartir lo que quisieron durante dos días. Las personas de la otra mitad del grupo sólo tuvieron permiso para estar pasivamente observando lo que iba pasando en Facebook durante estos dos días, y no podían publicar, compartir o poner “me gusta”. Al final de este primer experimento, las personas que no pudieron compartir nada en Facebook comentaron que la experiencia tuvo un efecto negativo en su bienestar personal.
Las personas del segundo experimento tuvieron que publicar y hacer comentarios en las páginas de Facebook de otras personas como lo hicieron normalmente, sin límite alguno. Lo que no sabían es que los ordenadores de la mitad del grupo estaban trucados para no recibir comentarios ni “me gusta”, mientras que los demás sí recibían feedback de sus amigos. Aquellas personas que no recibieron ni un comentario o “me gusta” también se sintieron más excluidos y menos importantes que las otras personas, y algunas incluso comentaron que tenían la autoestima más baja después de la experiencia.
Esto es un resultado bastante duro para un lugar que tiene como objetivo hacernos sentir más unidos y conectados con nuestros amigos, pero al mismo momento esa aparente paradoja también es lo que ha convertido a Mark Zuckerberg en el millonario más joven del mundo, sobre todo por aplicar el concepto a las publicaciones de las páginas de empresa y cobrarles por tener más visibilidad.
Cómo Facebook nos tiene atrapados en su red
Pero, ¿existe entonces alguna manera para evitar estos sufrimientos mentales cuando entramos en Facebook? Si crees que ya es demasiado tarde para lanzarte a una exitosa carrera musical (resulta que el top 3 de personas más seguidas en Facebook está dominado por cantantes), y tampoco quieres cerrar tu cuenta en Facebook, por suerte aún hay una solución, pero puede ser que no te convence tanto tampoco. Resulta que según la página web Science Daily, que la semana publicó una sinopsis del informe publicado, «los investigadores concluyeron que la participación activa en Facebook fue clave en la producción de un sentido de pertenencia entre los usuarios de los medios sociales.»
Esto concretamente significa que, una vez que estás metido en Facebook, tienes que participar constantemente en lo que tus amigos van publicando, por temor a ser rechazado. Tienes que hacerte amigo de todos tus conocidos, e interactuar diariamente con ellos. Tienes que mantener tu perfil activo, o sino serás olvidado rápidamente cuando empiezas a compartir contenidos de nuevo. Un problema que, según lo que me enviaron ayer por mail, para los hombres en general parece ser más complicado que para las mujeres:

Bromas aparte, el mensaje del estudio no es nada positivo, porque para sentirnos “queridos” cuando entramos en Facebook, debemos estar más activos que nunca, sin dejar de lado obviamente las otras redes sociales donde nos pasará una situación parecida. Al final entonces, ¿estos resultados sirven de explicación por el aumento de depresiones entre los adolescentes? ¿Realmente nos estamos haciendo adictos a las redes sociales, o nos sentimos obligados a entrar diariamente para intentar mejorar nuestra autoestima?
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