Si estás pensando hacer el Camino de Santiago Portugués por la Costa, en esta guía te explico mi experiencia 100% práctica, con todos los trucos y consejos que me hubiera gustado saber antes de hacer el viaje.
Las 6 etapas del Camino Portugués por la costa, de un vistazo
Hice 6 etapas de Baiona a Santiago, más un día de llegada y otro para ver Santiago sin mochila. Esta es la ruta completa, con lo que marcó mi reloj en cada etapa y dónde dormí:
| Etapa | Recorrido | Distancia | Duración | Dónde dormí |
|---|---|---|---|---|
| — | Llegada a Baiona | — | — | Pensión O Escondidiño |
| 1 | Baiona → Vigo | 27 km | 6 h 46 min | Hotel Arsus |
| 2 | Vigo → Redondela (Cesantes) | 24 km | 5 h 41 min | Hostal Antolín |
| 3 | Redondela → Pontevedra | 22 km | 5 h 51 min | Hotel Ruas |
| 4 | Pontevedra → Caldas de Reis | 24 km | 5 h 48 min | Terra de Augas II |
| 5 | Caldas de Reis → Padrón | 21 km | 5 h 32 min | Apartamento Salomé |
| 6 | Padrón → Santiago | 29 km | 7 h 18 min | Casa Diocesana Vía Lucis |
Total: 147 km caminados | 6 etapas | 36 h 56 min de reloj
Una aclaración sobre los kilómetros, porque suele despistar: la ruta oficial de Baiona a Santiago son unos 128 km, pero mi reloj marcó 147. La diferencia son las variantes litorales que elegí cuando hacía bueno, los desvíos (las cascadas de A Barosa, el rodeo hasta Cesantes) y los paseos por cada pueblo al final de la etapa. Si vas directo, cuenta con los 128.
¿Hay que estar en forma para hacer el Camino Portugués?
Hace 20 años un compañero de la universidad hizo el Camino y esa historia se me quedó grabada. Cuando por fin me puse a decidir, comparé varias rutas y fechas y tenía dos criterios claros:
- Quería una experiencia bonita a finales de agosto (clima suave, sin extremos)
- Al mismo tiempo, quería evitar rutas masificadas
Por eso elegí el Camino Portugués de la Costa, empezando en Baiona y llegando a Santiago en seis días (con paradas en Vigo, Redondela/Cesantes, Pontevedra, Caldas de Reis y Padrón). Es una ruta muy variada (mar, playas, aldeas y tramos de bosque) y mucho menos concurrida que otras opciones.
¿Qué tipo de viajero soy y cómo enfoqué el Camino?
- Minimalista: caminé con una mochila de 4,5 kg. Viajar ligero me permitió disfrutar más, moverme sin dolor y no “pelearme” con el equipaje al final de cada etapa.
- Descanso por delante: soy de sueño ligero y necesito dormir bien, así que no usé albergues. Opté por hostales, pensiones y apartamentos. Reservé con antelación (principalmente en Booking) para no improvisar al final del día y porque muchos albergues no admiten reserva previa.
- Planificación: llevaba las etapas definidas, los alojamientos cerrados y un margen para pequeños desvíos bonitos (por ejemplo, cascadas antes de Caldas de Reis o tramos de costa fuera del “oficial” cuando el tiempo acompañaba).
- Pagos: en Galicia a veces necesitas efectivo (autobuses urbanos, bares pequeños). Llevar monedas me ahorró problemas.
¿Qué ropa llevé?
Mi regla fue capas ligeras, secado rápido y pocas unidades. No hace falta mucho, pero sí lo correcto:

- Mochila: compré esta mochila Quechua NH100 de 30L en Decathlon, y me costó 13,99€. Es muy ligera, y caben un montón de cosas.
- Parte de arriba: 2 camisetas técnicas/transpirables de secado rápido (las rotaba para lavar por la tarde y secar por la noche), y una capa térmica ligera para las primeras horas frescas.
- Parte de abajo: 2 pantalones cortos técnicos para caminar, y un pantalón largo por si hacía fresquito (no me lo puse ni un día).
- Ropa interior: 3 pares de calzoncillos de secado rápido.
- Impermeable: en Galicia la lluvia aparece y desaparece. Ojo: mi abrigo inicial no era impermeable y tuve que comprar un chubasquero en Redondela; si repitiera, saldría ya con uno bueno desde el día 1. Por cierto, te recomiendo comprar también una funda impermeable para la mochila (yo compré esta funda en Decathlon)
- Calzado: apliqué el estilo minimalista al calzado también, y me llevé un par de sandalias minimalistas (estas huaraches de Pies Sucios) y unas zapatos minimalistas (que solo me puse un día). Hice el 95% del camino con las sandalias minimalistas (y algunas partes incluso descalzo), ya que con ~24 ºC de promedio el tiempo fue perfecto (y así evité tener ampollas).
- Extras pequeños que marcan la diferencia: crema de sol (ten en cuenta que estarás caminando 5-6 al día, y que incluso en un día nublado te puedes quemar), pasta de dientes, desodorante, líquido de lentillas, una cantimplora (imprescindible para el día a día), gafas de sol, una bolsa zip para documentos y móvil si llueve, y un pequeño botiquín.
¿Por qué esta ruta (y por qué en agosto)?
- Clima & época: finales de agosto en Galicia suelen dar 23 ºC aprox., sol intermitente y chubascos cortos. Para mí fue perfecto: pude alternar playas y bosques sin calor sofocante.
- Paisaje variado: no quería estar todo el rato en bosque ni todo el rato en aldeas. Aquí tienes litoral, paseos marítimos, aldeas tranquilas y tramos verdes. Además, el recorrido es llano y con poca dificultad.
- Afluencia moderada: noté mucha menos gente que en rutas más famosas. Eso me permitió caminar a mi ritmo, reflexionar y, a la vez, encontrar servicios cuando los necesitaba.
¿Es mejor contratar una agencia que te lo organice todo, o hacerlo todo tú?
Cuando estuve planificando mi ruta, pedí presupuesto a Santiago Ways y Orbis Ways (por cierto, son del mismo holding).
Lo bueno: te quitan el trabajo de buscar y reservar (alojamientos, comidas, etc.) y es comodísimo si vas justo de tiempo o te agobia la logística.
Mi realidad: el precio que me dieron solo por alojamiento + comidas acababa siendo lo mismo que me costó a mí todo el viaje completo por mi cuenta (incluidos vuelos). Así que organizarlo yo me salió más barato, más flexible y, sinceramente, más divertido. Si no quieres planificar nada o viajas en temporada altísima, una agencia puede tener sentido; si no, con reservas anticipadas y cancelación flexible, el «Do It Yourself» gana.
¿Cuántos días se necesitan y desde dónde empezar: Oporto, Baiona o Vigo?
La respuesta corta: desde Baiona son 6 días de caminata, y es la opción que yo elegí. Pero el Camino Portugués por la Costa se puede empezar en varios puntos, y de eso depende todo lo demás.
- Desde Baiona (lo que hice yo): 6 etapas, ~128 km oficiales. Es el punto justo para superar con margen los 100 km que exige la Compostela, y te deja el tramo más bonito de costa entero. Se llega en autobús desde Vigo en menos de una hora.
- Desde Vigo: 5 etapas. Si te quitas mi primera etapa, quedan 120 km según mi propio registro (24 + 22 + 24 + 21 + 29). Es la salida natural si solo tienes cinco días o si vuelas directo a Vigo, y sigues cumpliendo los 100 km. Lo que pierdes es justo el tramo de playa de Baiona a Vigo, que para mí fue el más bonito de los seis.
- Desde Tui: lo más habitual. Es donde arranca la mayoría, pero ojo: desde Tui se sigue el Camino Portugués Central, no el de la Costa. Son dos rutas distintas con el mismo nombre, y si buscabas mar, no es esta.
- Desde Oporto o Lisboa: eso ya son dos y seis semanas respectivamente. Otro viaje.
¿Y en 5 días? Se puede, de dos maneras: empezando en Vigo (lo más limpio) o juntando dos de las etapas cortas. Yo no lo haría: mi etapa más larga fue de 29 km y ya se hizo dura al final, así que sumar la de Caldas a Padrón con otra deja un día de más de 40 km. Antes de comprimir, mejor recortar el principio.
¿Y los albergues? Los hay en toda la ruta, pero yo no usé ninguno: duermo ligero y necesito descansar bien, así que fui de pensiones, hostales y apartamentos reservados por adelantado. Si vas a albergue, ten en cuenta que muchos no admiten reserva previa y que en Redondela se llenan pronto, así que o llegas temprano o te toca seguir hasta el siguiente pueblo (a mí eso me llevó hasta Cesantes, y salí ganando).
¿Qué es la Credencial del Peregrino y cómo funciona?

La Credencial del Peregrino es tu “pasaporte” del Camino: con ella vas sellando el recorrido y, al llegar a Santiago, puedes solicitar y conseguir la Compostela. Forma parte de una tradición con más de mil años de historia europea, ya que desde la Edad Media, miles de caminantes han seguido el Camino Jacobeo para llegar a Santiago, y hoy esa misma esencia se mantiene viva gracias a la red de asociaciones de amigos del Camino, que cuidan la señalización, los albergues y el espíritu de acogida que caracteriza a esta ruta.
Para obtenerla necesitas caminar al menos 100 km (o 200 km en bici). En la práctica, te pedirán dos sellos por día en los últimos 100 km; pero yo sellé al menos tres veces cada día por simplicidad (por la mañana en el alojamiento y al mediodía en un bar/iglesia/oficina de turismo).
Yo compré mi credencial en Baiona (Hotel Anunciada, por 3 €) En la primera página del documento hay un código QR que tienes que escanear, donde te piden tus datos básicos (nombre, desde donde sales, etc.). Con todo rellenado, te devuelve un código alfanumérico que tienes que apuntar, y que también es el código que tienes que dar en Santiago de Compostela (en la Oficina del Peregrino): enseñas tu código, te revisen los sellos y entregan la Compostela.
¿Hay que reservar los alojamientos por adelantado? Así planifiqué cada etapa
Organicé todo por mi cuenta con Booking, porque es lo más sencillo: alojamientos con cancelación flexible, todo centralizado en la app (direcciones, check-in, cambios de última hora) y cero estrés al final de cada etapa.
Para orientarme y decidir variantes usé la app Buen Camino (mapas, desvíos, perfiles y puntos de interés): me ayudó a salir de Vigo por el puerto, a elegir tramos litorales cuando el tiempo acompañaba y a localizar sellos.
Día 1 – De Barcelona a Baiona (vía Vigo)
Aunque lo más habitual es empezar el Camino Portugués desde Tui (Portugal), quería empezar en Baiona por algo muy simple: desde allí hay unos 120 km a Santiago, la distancia perfecta para dividir en seis días reales de Camino (con margen para desvíos bonitos y un día extra en Santiago). Además, al ser la ruta portuguesa por la costa, me aseguraba justo lo que buscaba a finales de agosto: paisaje variado (playas + tramos verdes) y menos masificación que en otras vías más populares (y mucho más bonito que ruta del Camino Portugués Central)
Salí el 27 de agosto desde Barcelona con Vueling. En verano, Vigo es un destino con meteorología caprichosa, y lo comprobé en carne propia: mi vuelo estaba previsto a las 13:30 y despegó sobre las 15:00 por condiciones en destino. No pasa nada: el trayecto son menos de dos horas y el aeropuerto de Peinador es pequeño; con mochila ligera (4,5 kg), en cinco minutos estaba fuera.
Para ir del aeropuerto al centro usé el autobús A1. Cuesta 1,63€, sale cada 30 minutos, tarda unos 25–30 en llegar, y aquí va el primer truco práctico del Camino: no admite tarjeta y el conductor solo da cambio hasta 10 €. Llevar monedas te ahorra el numerito de buscar cambio a última hora.

Me bajé en Vialia Vigo (estación intermodal), que además es centro comercial: compré agua y plátanos para la tarde y seguí con el plan. Quería pasear por Vigo, pero el retraso del vuelo me hizo reajustar: tocaba salir directo hacia Baiona para llegar con calma.
El autobús interurbano a Baiona sale desde la misma estación. Es un trayecto de menos de una hora y muy escénico: si puedes, siéntate a la derecha para ir viendo la ría.
Baiona me recibió con ese ambiente costero que buscaba: turístico, sí, pero agradable.

Dejé la mochila en el hostal y salí a cenar algo sencillo en el centro (acabé con crêpes), paseo corto y a dormir: el plan del primer día no era “verlo todo”, sino llegar descansado para empezar a caminar de verdad al día siguiente.
Un apunte importante sobre la Credencial del Peregrino en Baiona. Yo también había leído que la vendían en la iglesia; no es así. La iglesia abre por la tarde, pero no la expide. La compré en el Hotel Anunciada (ubicado en pleno centro) por 3 €. Es el camino rápido: entras, la pides y sales con todo listo para ir sellando desde el día dos.
¿Dónde me alojé en Baiona?
Me alojé en la Pensión O Escondidiño, a cinco minutos del centro y con un Eroski al lado para rematar compras. Silencio por la noche, cama cómoda y cero sobresaltos: justo lo que necesito porque duermo ligero.
Día 2, Etapa 1 – De Baiona a Vigo (27 km)
Distancia total: 27 kilómetros | Duración: 6h 46 minutos
Desperté en Baiona con calma y lo primero que hice fue sellar la credencial en la Pensión O Escondidiño. Antes de salir, me di un último paseo por el centro de Baiona. El día acompañaba (cielo limpio y temperatura suave), así que tomé una decisión que marcaría la etapa: seguir la variante litoral para ir pegado al mar.

Al poco de salir, el camino te lleva hacia Sabarís. Es un pueblo pequeño con una calle principal y un puente de origen romano que cruza el Miñor. Nada más cruzarlo, a la izquierda está la oficina de turismo: útil si quieres confirmar la bifurcación entre el trazado interior (más directo y con algo más de sombra) y el costero (más escénico). Con buen tiempo, fui a por la costa sin dudarlo.
La ruta litoral aquí es un regalo: paseos junto al agua, tramos literalmente por la arena, y esa sensación de ir bordeando pequeñas playas donde por la mañana apenas hay gente. A finales de agosto me crucé con muy pocos peregrinos; básicamente vecinos y surfistas.

A medida que avanzas, el paisaje encadena Ramallosa – Playa América (Nigrán) – Patos – Samil. Es una etapa larga pero tendida: no es dura, aunque se nota si sales tarde. Yo ese día arranqué cerca del mediodía (había que organizar un par de cosas) y acabé parando a comer en la zona de la Playa de Patos. Tenía fichado un restaurante con vistas, pero estaba completo. Lección aprendida: en temporada alta conviene reservar si quieres mesa en primera línea. Improvisé con un sitio sencillo al lado y comí rápido para seguir.
La entrada a Vigo se hace eterna si llegas cansado: es ciudad grande, avenidas largas y paseo marítimo que parece no acabar nunca. Paciencia. El lado bueno es que vas viendo las Cíes al fondo y te vas metiendo poco a poco en la vida urbana.
¿Dónde me alojé en Vigo?
Elegí el Hotel Arsus, en pleno centro: a 5 minutos de la calle del Príncipe y a 2 minutos de Vialia Vigo (la estación intermodal con centro comercial). Esa ubicación es oro: puedes comprar provisiones en un momento y al día siguiente salir fácil por la ruta escénica del puerto sin dar rodeos.
Un apunte de logística que me vino genial para la siguiente etapa: mejor alojarse “después” de la rotonda de Plaza de España, cerca de la estación (tren/buses) o del casco histórico. Así evitas empezar al día siguiente con la subida hasta esa zona, que de otro modo tendrás que cruzar sí o sí para continuar el Camino. Aquí dormí tranquilo y me fui a la cama con la sensación de etapa bien aprovechada: mar, arena y una ciudad grande esperándome al día siguiente.
Día 3, Etapa 2 – De Vigo a Redondela (Cesantes, 24 km)
Distancia total: 24 kilómetros | Duración: 5h 41 minutos
Amanecí en el centro de Vigo con una ventaja logística: dormir “al otro lado” de Plaza de España me evitó empezar con una subida gratuita. Bajé hacia el puerto para enlazar con la salida escénica que recomienda la app Buen Camino y, de paso, entré en la Oficina de Turismo de Vigo (ubicado aquí) para poner el primer sello del día. A esa hora la ciudad estaba tranquila, con unos 22 ºC y ese cielo típico gallego que alterna claros y nubes.

La salida por el puerto es agradable y directa, pero en cuanto dejas atrás Vigo llegan las primeras cuestas serias. Nada imposible, pero se notan: el trazado va encadenando tramos urbanos con senderos y, poco a poco, te mete en zonas de bosque. Aquí ya aparecen las flechas y conchas de la ruta oficial, así que no hay pérdida. Me crucé con más peregrinos que los días previos, aunque el ambiente seguía siendo muy calmado; otra razón por la que esta variante me gusta tanto: permite caminar a tu ritmo y, si te apetece, ir en silencio.
El tiempo hizo de las suyas: un par de chaparrones cortos seguidos de claros. Nada que un chubasquero no arregle… con un matiz. En Redondela me di cuenta de que la chaqueta que llevaba no era realmente impermeable y me tocó comprar un chubasquero allí. Si volviera a empezar, saldría ya con uno bueno desde el día 1.
En lo práctico, conviene llevar agua y algo de comer. Entre Vigo y Redondela no abundan los sitios cómodos para parar. A mitad de etapa, en Cabanas, hay un restaurante con vistas al puente de Rande («O Eido Vello Cabanas», ubicado aquí) que, siendo honesto, me pareció caro para lo que ofrece y con demasiados carteles de prohibiciones, lo que le quita encanto. Si vas con energía, mejor sigue y haz una pausa breve más adelante; el bosque y los claros lo piden.
La entrada en Redondela anuncia un cambio de ritmo: es un pueblo pequeño con bastante movimiento de peregrinos y albergues que se llenan rápido. Como mi plan era descansar bien y la tarde estaba avanzada, preferí no quedarme allí y continuar un poco más hasta Cesantes.

¿Dónde me alojé en Redondela/Cesantes?
Elegí el Hostal Antolín (Cesantes). Está frente a la playa, en una zona muy tranquila y con vistas fantásticas al puente de Rande. La habitación era amplia y moderna, con ducha grande y terraza/balcón que dan directamente a la ría: un lujo para estirar las piernas y respirar después de la etapa. El desvío de 20 minutos desde el Camino merece la pena si priorizas silencio y paisaje. Como plus, puedes sellar la credencial en recepción por la mañana antes de arrancar de nuevo.
Cerré el día con una decisión práctica: como había leído buenas reseñas del hotel en Booking pero opiniones flojas del restaurante en Google (sobre todo de la comida), opté por cenar de picnic. Compré pan, queso y ensalada y lo acompañé con uvas en la habitación; sencillo, barato y perfecto para recuperar.
Día 4, Etapa 3 – De Redondela a Pontevedra (22 km)
Distancia total: 22 kilómetros | Duración: 5h 51 minutos
Arranqué el día en Cesantes, volviendo a enlazar el Camino tras el desvío del hotel (unos 20 minutos caminando junto al agua). Mañana gallega de libro: nubes, 23 °C, algún claro y esa luz suave que invita a caminar. Se notaba más gente que en días anteriores—parejas, algún solitario—pero sin sensación de agobio.
La salida desde Redondela mezcla un poco de todo: tramo urbano para calentar y, enseguida, bosque. El terreno es variado (tierra, piedra, alguna roca corta que se sube sin manos) y con desnivel moderado; nada extremo, pero suma. Aquí mi rutina me funcionó muy bien: primer sello de la credencial por la mañana en el hotel y a caminar ya con “deberes” hechos.

A media mañana llegué a Arcade, que para mí es la parada del día: sellé el segundo sello, me senté un momento y comí calamares. Recomiendo comer en Arcade por dos motivos: comes bien y, sobre todo, después no hay demasiadas opciones hasta Pontevedra. Al salir, se cruza el Puente de Sampayo, un punto bonito de la etapa que te pone de nuevo en modo Camino.
Justo antes de llegar a Pontevedra aparece una bifurcación (indicado también claramente en la app de Buen Camino). Yo, por curiosidad, fui recto por la carretera: es más directa, pero la experiencia no la repetiría; pueblos desangelados, casi sin coches pero sin servicios ni encanto. Si prefieres un tramo más amable, opta por la alternativa más larga pero bonita.
La entrada en Pontevedra se agradece: últimos kilómetros llevaderos y, de pronto, el casco antiguo. Yo llegué con tiempo suficiente para pasear un rato y ubicarme para el día siguiente (spoiler del próximo capítulo: domingo en Pontevedra implica muchos comercios cerrados; conviene comprar lo necesario el sábado al llegar).

La cena la hice en un bar Bodegon Arca, justo fuera del centro (unos 8 minutos andando) que tenía buenas valoraciones en Google/TripAdvisor: el pulpo estaba muy rico, pero caro para lo que era (13 € el plato) y, en general, la relación calidad-precio es mejor en el centro. Si vas con presupuesto en mente, me quedaría por el casco histórico.
¿Dónde me alojé en Pontevedra?
Me quedé en el Hotel Ruas, junto a la Plaza de la Verdura. Ubicación perfecta para moverte a pie, pero no lo recomendaría si tu prioridad es descansar: mal insonorizado, muebles antiguos y se oye todo. Cumple por localización y poco más; si puedes, busca algo céntrico pero más silencioso.
Día 5, Etapa 4 – De Pontevedra a Caldas de Reis (24 km)
Distancia total: 24 kilómetros | Duración: 5h 48 minutos
Salí de Pontevedra en domingo y la ciudad estaba casi en silencio: persianas bajadas, poca gente y muy pocos comercios abiertos. Ese detalle condicionó la logística; lo que no hubiese comprado el día anterior, ese día iba a costar encontrarlo. A los pocos minutos de dejar el centro, el Camino se adentró en bosque. El sendero era de tierra con algunas zonas de barro por la lluvia nocturna y tramos estrechos que se compartían con bicicletas; aparecían sin avisar, así que tocó ir atento. No fue una subida dura, pero sí un ascenso suave y constante que calentó las piernas. Me crucé con muy poca gente y esa calma ayudó a caminar a mi ritmo y a pensar.

Cuando el bosque se abrió, me detuve a comer en el Mesón Don Pulpo en Barro: un bocadillo bien servido y un refresco por 9 €. Era domingo y no había mucho más abierto, así que fue exactamente lo que necesitaba para seguir ligero. Desde allí, el paisaje cambió a viñas, pistas rurales y aldeas pequeñas. Menos fotogénico que la costa, pero muy caminable y agradecido para mantener un paso constante.
Antes de enfilar la entrada a Caldas, hice un desvío brevísimo —cinco minutos de ida y otros tantos de vuelta— hasta las Fervenzas da Barosa (Área Recreativa da Barosa). Fue un acierto: cascadas encadenadas, roca húmeda y un rincón fresco que rompió la monotonía del final de etapa. Me quedé un momento a escuchar el agua y seguí.

Entré en Caldas de Reis sobre las cinco de la tarde. El pueblo es pequeño y, en domingo, aún más tranquilo. Allí tiene sentido lo que muchos peregrinos hacen al llegar: acercarse a la fuente termal pública y meter los pies en el agua muy caliente (sale sobre 40 °C). Ese “ritual” no es otra cosa que un baño rápido de pies para desinflamar, calmar la sobrecarga y bajar pulsaciones después de horas caminando. Diez minutos allí cambiaron por completo la sensación de piernas.
Con medio pueblo cerrado, la cena fue sencilla y sin pretensiones: un kebab cercano y a descansar. Fue una jornada corta, pero completa: bosque al inicio, campo y aldeas después, parada útil en Barro, un desvío bonito a las cascadas y las termas para cerrar con los pies nuevos.
¿Dónde me alojé en Caldas de Reis?
Me quedé en el apartamento Terra de Augas II, a un minuto del centro. Me dejaron las llaves abajo y entré directo; ducha larga, algo de orden y silencio para recuperar. Llegar un domingo a un apartamento fue un acierto: con pocas opciones abiertas, disponer de tu propio espacio simplificó la tarde y me dejó listo para el tramo hacia Padrón del día siguiente. Además, tenía todo el apartamento (dos dormitorios y 4 sitios para dormir en total) para mí solo.
Día 6, Etapa 5 – De Caldas de Reis a Padrón (21 km)
Distancia total: 21 kilómetros | Duración: 5h 32 minutos
Me levanté sin prisas: esta etapa es corta (16–17 km) y perfecta para recargar fuerzas antes del tirón final a Santiago. Era lunes, así que antes de salir me di una vuelta por el mercadillo de la calle principal y, casi como ritual, pasé por la fuente termal pública a remojar los pies.

Empecé a caminar sobre las 12:00. Los primeros kilómetros mezclaron calles tranquilas con pistas sombreadas y, enseguida, bosque. Cayó un chaparrón corto (Galicia en estado puro), lo suficiente para dejar barro y charcos; cuando escampó, el camino quedó fresco y cómodo para seguir. A esa hora el tráfico de peregrinos era bajo, así que avancé a mi ritmo, sin prisas.
A las 14:00 hice la parada del día en el Bar Esperón: bocadillo completo + Nestea por 6,50 €. Sencillo, asequible y perfecto para no lastrar el estómago. Desde ahí el recorrido se volvió muy variado: tramos de tierra, viñas, aldeas pequeñas y pistas rurales. Precisamente por ese cambio constante de escenario, esta fue una de las etapas que más disfruté; no se hace pesada y el arbolado ofrece sombra cuando sale el sol.

La última hora antes de llegar a Padrón fue especialmente amable: empecé a encontrar bancos y fuentes para sentarme un minuto, lavar las manos o incluso refrescar los pies. Caminando tranquilo, llegué a Padrón sobre las 18:00. Haciendo cuentas, incluso podría haber salido más tarde; a ritmo continuo, esta etapa se completa en unas 4 h 30 min.
¿Dónde me alojé en Padrón?
Me quedé en el Apartamento Salomé, en zona céntrica. Estar tan cerca del casco histórico y del trazado del Camino me facilitó salir temprano al día siguiente sin añadir metros extra. Además, al tener todo a mano (plaza, bares y alguna tienda), pude cenar y dejar la mochila lista con calma antes del último día.
Día 7, Etapa 6 – De Padrón a Santiago de Compostela (29 km)
Distancia total: 29 kilómetros | Duración: 7h 18 minutos
Amaneció con lluvia y decidí esperar. Salí de Padrón sobre las 10:30, sabiendo que tenía por delante unos 26 km y que el día iba a ser largo. El arranque no fue especialmente bonito: primeros kilómetros pegados a la carretera, atravesando barrios y pueblos sencillos para ir ganando ritmo. A medida que avanzaba, el trazado se volvió más variado: tramos de bosque y campo que alivian el asfalto y ayudan a mantener la cabeza fresca. Había más peregrinos que en días anteriores; se notaba que era el último empujón de muchos.

En lo práctico, este día me sorprendió una cosa: en las últimas dos horas no abundan los sitios para comer algo caliente. Terminé tomando un bocadillo frío en un bar a unas dos horas de Santiago porque no había mucho más.
La recta final se siente. Antes de entrar en Santiago hay un viaducto y el entorno vuelve a ser urbano; no es la parte más bonita, pero toca pasarla. Lo más exigente llega al final: la última hora es prácticamente todo subida. Hice una pausa corta en Ames para recargar, y la recomiendo: ese respiro ayuda a encarar la rampa final con otra cara.

Entré en Santiago (y completé el Camino) después de unas cinco horas de caminata efectiva. Lo primero fue dirigirme a la Plaza del Obradoiro. Ese momento es sencillo y suficiente: sentarte, mirar la Catedral (me recibió con sol) y compartir la llegada con la gente que te acompaña sin conocerte. Luego, trámite final en la Oficina del Peregrino (a la izquierda de la Catedral): con la credencial llena de sellos, escaneas el QR y en pocos minutos tienes la Compostela. Añadí el certificado con los kilómetros (2 €) y compré el tubo de cartón (3 €) para guardarlo todo sin que se arrugara en la mochila. Listo: Camino cerrado.
¿Dónde me alojé en Santiago?
Dormí dos noches (la noche que llegué, y el día siguiente que dediqué a descubrir Santiago de Compostela) en la Casa Diocesana Vía Lucis. Es un alojamiento sencillo y muy tranquilo, con ambiente de casa diocesana: sobrio, cuidado y orientado a peregrinos que buscan descansar bien tras la última etapa. Justo lo que necesitaba ese día: silencio, orden y una cama cómoda para “bajar pulsaciones”.
Me funcionó especialmente bien por la logística: se llega a pie sin complicaciones a la Catedral y a la Oficina del Peregrino, y al mismo tiempo estás lo bastante apartado del bullicio del casco histórico como para dormir sin ruidos.
Día 8 – Qué ver en Santiago de Compostela en un día
Después de recoger la Compostela, me quedé un día más en Santiago. Y sí: merece totalmente la pena. Quería vivir la ciudad sin mochila, pasearla con calma y cerrar el Camino con un día “de aterrizaje”.

Por la mañana me dediqué a caminar el casco histórico sin prisa: Plaza del Obradoiro, la Catedral de Santiago desde distintos ángulos, soportales, plazas pequeñas y esas calles de piedra con ambiente peregrino a cada paso. Santiago tiene ese aire medieval que engancha: tiendas de oficios, librerías, recuerdos, cafés tranquilos… Es ideal para dejarse llevar y entrar y salir de plazas como quien hojea un libro.
A mediodía me acerqué al Mercado de Abastos y comí pulpo fresquísimo preparado delante de mí. Plan sencillo y redondo: producto del día, sin artificios, y a seguir caminando. Es de esos momentos que recuerdas cuando piensas “¿por qué quedarme un día más?”.
Por la tarde hice algo muy simbólico: me corté el pelo. Muchos peregrinos se cortan el pelo o se hacen un tatuaje al llegar; yo opté por lo primero. Fue mi forma de decirle al cuerpo “camino terminado”. Después, más paseo por el centro, alguna compra pequeña y una última vuelta al Obradoiro para mirar la fachada con la luz baja.

Foto de la Catedral de Santiago de Compostela desde las escaleras
Si te lo estás planteando, mi consejo es claro: resérvate 24 horas para saborear Santiago. En un solo día puedes visitar la Catedral de Apóstol Santiago (incluido su tumba) con calma, comer en el Mercado de Abastos, perderte por el casco histórico y vivir la ciudad de día y de noche. Es el mejor broche para cerrar el Camino sin pasar de puntillas por su meta. Al día siguiente, ya con el “modo peregrino” bajando revoluciones, tocó volver a casa.
Día 9 – Viaje de Santiago de Compostela a Barcelona
Último amanecer en Santiago. Salí con tiempo hacia la zona de la Estación de Autobuses Intermodal Hórreo. El bus al aeropuerto se toma fuera, en la calle (no hace falta entrar en la estación): hay dos servicios, el directo que tarda ~20 minutos y otro que hace más paradas y tarda ~40 minutos. Ambos cuestan 1 € (se tiene que pagar también en efectivo) y funcionan desde las 6:00h hasta las 22:45h de la noche. Yo tomé el directo y en poco rato estaba en el Aeropuerto de Santiago-Rosalía de Castro (Lavacolla) para volar de vuelta.
Si estás pensando en llegar por Vigo y volver desde Santiago, mi experiencia es que compensa comprar los vuelos por separado. Cuando comparé precios, la combinación “multidestino” salía más cara que dos billetes simples (Barcelona → Vigo y Santiago → Barcelona). Comprándolos sueltos tuve mejor horario y mejor precio.

Foto de la señalización del Camino de Santiago (también conocidos como «hitos» o «mojones»)
Antes de cerrar, una última mirada a lo esencial: fueron ~128 km desde Baiona hasta Santiago, repartidos en etapas pensadas para disfrutar. Hice el Camino ligero, con logística sencilla (reservas con cancelación, credencial a mano, dos sellos al día) y sin obsesión por los tiempos. En varios tramos —sobre todo en bosques o ya cerca de Santiago— no abundan los sitios para comer caliente, así que me funcionó llevar agua y algo de comida siempre en la mochila. El resto lo pone el propio Camino: paisajes que cambian, pueblos tranquilos, termas, mar, y esa entrada final a la Plaza del Obradoiro que lo compensa todo.
Y si el Camino te ha dejado con ganas de seguir desconectando pero no puedes irte nueve días, aquí tienes 23 ideas para llenar un rato muerto sin que se te vaya la tarde en el móvil.
¡Buen Camino!
Preguntas frecuentes sobre el Camino Portugués por la costa
¿Se puede hacer el Camino Portugués por la Costa en 5 días?
Sí, pero recortando por el principio, no comprimiendo el final. Lo más limpio es empezar en Vigo en vez de en Baiona: son 120 km según mi propio registro, repartidos en 5 etapas de entre 21 y 29 km, y sigues por encima de los 100 km que exige la Compostela. La alternativa de juntar dos etapas cortas te deja un día de más de 40 km, y mi etapa más larga fue de 29 y ya se hizo dura al final. Lo que pierdes empezando en Vigo es el tramo de playa entre Baiona y Vigo, que para mí fue el más bonito de los seis.
¿Hay albergues en el Camino Portugués por la Costa?
Sí, hay albergues en toda la ruta, pero yo no usé ninguno: tengo el sueño ligero y necesito descansar bien, así que fui de pensiones, hostales y apartamentos reservados por adelantado en Booking, con cancelación flexible. Si vas a albergue, cuenta con dos cosas: muchos no admiten reserva previa, y en Redondela se llenan pronto. A mí eso me llevó a seguir 20 minutos más hasta Cesantes, y acabé durmiendo frente a la ría con vistas al puente de Rande.
¿Hace falta llevar batería/cargador portátil?
No es imprescindible, pero si vas a usar el móvil de forma intensiva (fotos, mapas, apps) puede ser recomendable. Yo salía con el móvil al 100% y aprovechaba la pausa de comer para una carga rápida. Truco que me funcionó: modo avión mientras caminas y conectarte solo de vez en cuando. En mi experiencia tuve cobertura 5G en prácticamente toda la ruta, incluso en tramos de bosque, y la señalización es muy clara.
¿Hay sitios para ir al baño?
Sorprende, pero no hay casi baños públicos junto al camino. Lo habitual es aprovechar bares y cafeterías de las aldeas. Si te urge, aléjate discretamente del sendero, respeta la propiedad privada y el entorno, y deja todo limpio.
¿Cuántos sellos necesito y dónde los consigo?
Para la Compostela necesitas mínimo 100 km a pie (o 200 km en bici) y, en los últimos 100 km, dos sellos por día. Mi sistema: uno por la mañana en el alojamiento y otro al mediodía (bar, iglesia u oficina de turismo). En Baiona, la credencial la compré en el Hotel Anunciada (3 €).
¿Puedo hacerlo con calzado minimalista?
Sí y no. Yo lo hice 95% con sandalias minimalistas (suela de 5mm) y descalzo porque estoy haciendo una transición al calzado minimalista, y no tuve ampollas. También llevé zapatos minimalistas (suela de 4mm) y chanclas para la ducha. Sin embargo, si tus pies no están acostumbrados, lo mejor es llevar zapatos deportivos cómodos (evitando los típicos zapatos de trekking de montaña).
¿Hace falta usar apps o GPS?
La señalización (flechas amarillas y conchas) es muy buena. Aun así, la app Buen Camino me ayudó a elegir variantes (p. ej., salida escénica por el puerto en Vigo), localizar sellos y ver perfiles.
¿Necesito llevar efectivo? ¿Cuánto?
Sí. Recomiendo llevar 50–80 € en billetes pequeños y monedas. Te servirá para autobuses (p. ej., en Vigo no aceptan tarjeta y el cambio máximo es 10 €), bares pequeños y pagos mínimos. Usa tu tarjeta para el resto.
¿Hay fuentes de agua durante las etapas?
Sí en pueblos y parques, pero no en todos los tramos. Lleva 1–1,5 L de agua siempre.
¿Qué me pongo si llueve?
En Galicia la lluvia va y viene. Lleva un chubasquero real y una funda impermeable para la mochila. Capas ligeras de secado rápido y una bolsa estanca para el móvil.
¿A qué hora es la misa del peregrino y dónde consigo la Compostela?
En Santiago suele haber misa del peregrino (típicamente 12:00 y 19:30). Para la Compostela, la Oficina del Peregrino está a la izquierda de la Catedral: con la credencial sellada, escaneas el QR, te entregan la Compostela.
¿Es seguro realizar el Camino de Santiago solo/a?
Sí, es una ruta segura, con gente local muy amable y muchos otros peregrinos que estarán caminando delante o detrás de ti siempre. Precaución básica al cruzar carreteras, y chaleco o luz si sales muy temprano (aunque yo recomiendo salir sobre las 9:00h-10:00h para aprovechar más el calor).
¿Qué otras rutas de peregrinación existen además del Camino Portugués por la Costa?
Hay muchas formas de llegar a Santiago, y cada una tiene su propio carácter. Lo bueno es que el Camino no es una sola ruta, sino toda una red de rutas principales de peregrinación que atraviesan el norte y el oeste de España. Estas son las más conocidas:
– Camino Francés → La ruta más popular, cruza todo el norte de España desde Saint-Jean-Pied-de-Port (Francia). Muchos peregrinos empiezan en Sarria, porque desde ahí se recorren los 100 km mínimos para obtener la Compostela. Es el más transitado y con más servicios.
– Camino del Norte → Bordea la costa del norte de España desde Irún hasta Santiago. Ofrece paisajes espectaculares, mar y montaña, aunque es más exigente físicamente. Ideal si buscas vistas y menos aglomeración.
– Camino Primitivo → Sale de Oviedo y se considera la versión más antigua y auténtica del Camino. Es más montañosa y tranquila, perfecta si te atrae la naturaleza y el silencio.
– Camino Inglés → Lo seguían los peregrinos que llegaban en barco desde Inglaterra o Irlanda. Empieza en Ferrol o A Coruña y es una opción más corta (unos 120 km desde Ferrol), ideal si tienes 5, 6 o 7 días.
– Camino de Invierno → Alternativa al tramo final del Francés cuando hay nieve en O Cebreiro. Recorre la Ribeira Sacra, una zona llena de viñedos y monasterios, muy tranquila y con menos peregrinos.
Cada una tiene su encanto: si buscas mar y brisa, el Portugués por la Costa; si prefieres montaña y soledad, el Primitivo; y si te atrae la historia y el ambiente peregrino, el Francés. Todas llevan al mismo destino, pero cada ruta te cambia de una manera distinta.
Gracias!!!! Gran ayuda, quiero hacer el Camino con mi familia y no me cabe duda que esta guìa es lo mas maravilloso. Llevo 2 dìas mirando y esta es de lejos la mejor!! Quisiera ir a finales de abril… serà mucha lluvia?
¡Qué ilusión leer esto, Natalia! 😊 Me alegra muchísimo saber que la guía te está ayudando y más aún que estés pensando hacerlo en familia, es un plan precioso.
Finales de abril es muy buena época: normalmente las temperaturas rondan entre 10–12 °C de mínima y 18–20 °C de máxima, así que se camina muy a gusto. Sí puede haber algún día de lluvia, pero nada que un buen chubasquero y calzado de secado rápido no solucionen. Además, en Galicia la lluvia muchas veces dura solo un rato… y luego deja el cielo espectacular.
¡Que lo disfrutéis muchísimo cuando llegue el momento!
Hola Michiel!! fue un placer leerte!!
Hice el camino francés en bicicleta en octubre pasado y ahora quiero hacer el camino portugués por la costa, caminando y en invierno!!
Me lo aconsejás? Sólo dispongo de 6/7 días en enero. Entiendo que se puede hacer, pero teniendo en cuenta cómo fue tu recorrido que tan amablemente compartiste, creo que no va a ser tan difícil, no?
Me tocó la lluvia pedaleando por todo Galicia y se pudo, entiendo que caminando también.
Desde ya agradezco toda recomendación que me puedas dar.
Saludos desde Buenos Aires, Argentina.
¡Hola Claudia! Muchas gracias por tu comentario y saludos hasta Buenos Aires 😊
Sí, te lo aconsejo: hacer el Camino Portugués por la Costa en invierno es totalmente viable, y con 6/7 días en enero te encaja perfecto. Cumples de sobra los 100 km mínimos a pie para conseguir la Compostela, y si te sobra medio día, quédate a disfrutar Santiago: merece la pena.
Dicho esto, si ya pedaleaste por Galicia bajo la lluvia en octubre, sabes a lo que vas 😉. Algunas recomendaciones específicas para el Camino de Santiago en enero:
1. Luz solar limitada. Es la gran diferencia con el verano: en enero amanece sobre las 9:00 y anochece sobre las 18:15, así que tienes unas 9 horas de luz. Las etapas son llanas y asequibles (5-7 horas), pero sal temprano, sobre todo en la etapa más larga (Padrón–Santiago, cuya última hora es casi toda subida). Yo en agosto me permití salir a las 10:30; en enero no lo haría.
2. Lluvia. Mi error fue salir con una chaqueta que no era impermeable y tuve que comprar un chubasquero en Redondela. En enero, ni lo dudes: chubasquero bueno desde el día 1, funda impermeable para la mochila y bolsa zip para móvil y documentos. Capas térmicas ligeras de secado rápido, porque caminando entras en calor enseguida.
3. Alojamiento. En invierno hay mucho menos peregrino (¡ventaja!), pero también algunos albergues y servicios cierran. Yo reservé todo con antelación por Booking con cancelación flexible y dormí en hostales y pensiones; en enero te lo recomiendo aún más: llegar mojada y sin cama asegurada no es plan. En el artículo tienes los alojamientos concretos que usé en cada etapa.
4. Comida y agua en la mochila. Incluso en verano hay tramos sin sitios para comer caliente (entre Vigo y Redondela, y las últimas dos horas antes de Santiago). En invierno, con menos locales abiertos, lleva siempre fruta, frutos secos y un bocadillo.
5. Dinero en efectivo. Lleva 50-80 € en billetes pequeños y monedas: los buses de Vigo no aceptan tarjeta y muchos bares pequeños tampoco.
Si pudiste con el Camino Francés en bici bajo la lluvia gallega, el Portugués por la Costa caminando en enero te va a parecer asequible. Es llano, está muy bien señalizado y tendrás los senderos casi para ti sola.
¡Buen Camino 🙌!
Me encantó leerte, es muy completo tu escrito. Estoy considerando hacerlo el próximo año.
¡Muchas gracias por tu comentario Lucero! 😊 Me alegra mucho saber que te ha gustado la guía.
Si finalmente te animas el próximo año, te recomiendo empezar a planificarlo con algo de antelación, pero sin agobiarte: una de las cosas que más me sorprendió es lo sencillo que resulta organizarlo por tu cuenta. Además, la experiencia es mucho más especial una vez estás allí caminando de lo que cualquier artículo o vídeo puede transmitir.
Si tienes cualquier duda durante la preparación, déjala por aquí e intentaré ayudarte
creo que voy a copiarte la ruta para ir la primera semana de agosto. Está todo tan bien explicado! sobretodo porque también la haré sola y la organizaré por mi cuenta!!
¡Qué ilusión leer esto, Elvira! 😊 Me alegra muchísimo que la guía te esté resultando útil.
La primera semana de agosto suele ser una muy buena época para esta ruta: días largos y temperaturas agradables, sin llegar a ser tan masificada como otras variantes del Camino.
Y no te preocupes por hacerlo sola. Durante el Camino siempre te cruzas con otros peregrinos, los pueblos están muy acostumbrados a recibir caminantes y en general me pareció una ruta muy segura.
¡Disfruta mucho de los preparativos y, sobre todo, del Camino cuando llegue el momento!
Lo de andar descalzos me parece un poco descabellado a no ser que fueras por la calzadas que aciertas horas de la mañana quema o se puede uno pinchar con algo
Hola Fernando, ¡muchas gracias por el mensaje! Sí, me refería sobre todo al primer tramo (que pasa literalmente por la costa) y algunas zonas de bosque con mucha sombra. Por otro lado, ten en cuenta que la temperatura en Galicia en verano está alrededor de los 25 grados (con mañanas frías), así que el suelo no quema mucho como en el centro o sur de España.
¡Muchas gracias, Michiel, superútil la guía para el Camino Portugués que estamos planificando!
Yo ya hice el Camino Inglés anteriormente
https://www.youtube.com/playlist?list=PLKkkVDRPcTEaXzuK_Z2YqZqzQScOIZraZ
ahora toca el Portugués.
¡Muchas gracias por tu trabajo!
¡Muchas gracias a ti por el comentario Mike! A mi me queda pendiente el Camino Inglés, tus vídeos son un muy buen reclamo 🙂
Hola Michiel !! felicitaciones Excelente guía, que opinas de realizar el camino en la primera quincena de julio 2027 para llegar el 15 a Santiago, especialmente por el tiempo?
Te leo
Saludos!!!
¡Hola Carmela! Muchas gracias por tu comentario y saludos hasta Chile 😊
Por el tiempo, la primera quincena de julio es de las mejores épocas para esta ruta. En esa zona de Galicia te vas a mover con máximas de 23-25 °C y mínimas de 13-16 °C, y julio es uno de los meses más secos del año. Dicho eso, esto es Galicia: un chubasquero ligero nunca sobra, aunque sea para dos horas de orballo. Y como la ruta va pegada al mar, tienes brisa buena parte del camino, que se agradece más de lo que parece.
Ojo con una cosa que no te va a decir el parte meteorológico: 2027 es Año Santo Jacobeo, porque el 25 de julio cae en domingo. Eso significa muchísimos más peregrinos que en un año normal, y tú además llegas el 15, en plena cuesta arriba hacia el Día de Santiago. No te lo digo para que cambies de fecha (la ruta de la costa es de las menos masificadas y se sigue caminando tranquilo), sino por una razón muy práctica: reserva el alojamiento ya, sobre todo los últimos 100 km (Caldas de Reis, Padrón y Santiago). En Año Santo eso se llena con meses de antelación. Estás a once meses, que es el momento perfecto para hacerlo con cancelación flexible.
Dos apuntes más de los que aprendí en agosto y te valen igual en julio: sal temprano, antes de las 9:00 si puedes, porque los tramos de interior (Redondela, Pontevedra, Caldas) tienen bastante menos sombra que la parte costera; y lleva protección solar y 1-1,5 L de agua encima, que entre pueblo y pueblo hay ratos sin fuentes.
Y si llegas el 15, te queda margen para quedarte a ver el 24 por la noche y el 25 en Santiago, que en Año Santo es otro nivel. Piénsalo 😉
¡Buen Camino!