El cambio de horario, la bajada de temperaturas y la decoración navideña que ya han empezado a aparecer por todos lados e inevitablemente indican que el invierno está ya a la vuelta de la esquina. Y como suele pasar en estas largas noches antes del año nuevo, empezamos a hacer un balance de cómo nos ha ido el año pasado. Para el mundo hotelero, el balance de 2014 no puede ser nada más que positivo, ya que después de otro verano de récords, hospedó a más de 30 millones de visitantes, lo cual convierte el sector en uno de los únicos motores económicos que sigue siendo inmune a los efectos de la crisis.
Aunque la crisis no afectó el número total de visitantes, sí que tuve un impacto en el perfil de los turistas que visitaron España: la mayoría de los visitantes volvió a quedarse en un hotel durante su estancia, pero el sector está experimentando cada vez más competencia de turistas que optan por una vivienda de alquiler durante sus vacaciones (muchas veces a un precio más bajo), estimulado también por el auge de este tipo de ofertas a través de Internet. Y como una bajada de precios para muchos hoteles no es posible, han decidido competir con los pisos para turistas de otra forma: adaptándose al nuevo perfil de sus huéspedes, que cada vez son más social, constantemente conectados a Internet, y que siempre tienen el móvil cerca.
La llegada del smartphone cambiará totalmente nuestra experiencia de huéspedes
Ya estamos más que acostumbrados a utilizar nuestros móviles durante la preparación de nuestras vacaciones, pero hasta ahora lo que hacíamos era apagarlo antes de embarcar en el avión (después de haber actualizado nuestro estado de Facebook por última vez). A partir de allí, el móvil se quedaba apagado durante todo el viaje (porque el roaming costaba casi más que todo el viaje), hasta llegar al hotel, donde lo primero que hacíamos era preguntar la clave de la wifi, para a continuación descubrir que la señal no llegaba a la habitación o que la conexión era muy lenta. De hecho, las únicas personas que realmente utilizaban la wifi del hotel eran los hombres y mujeres de negocios, que – sentados en el lobby del restaurante (el único lugar del hotel donde tenían buena recepción) – ponían a prueba sus nervios porque la conexión tardaba la vida en descargar sus e-mails. Y aunque nos hizo sentir muy frustrados en el momento, la imposibilidad técnica de no poder conectarnos a Internet nos hizo desconectar de todo lo que estaba pasando online, y disfrutar plenamente de nuestras vacaciones.

Con la llegada de la era digital, los hoteles ahora se están adaptando a un perfil de cliente más social, y varias cadenas ya han definido cómo para ellos sería este futuro digital. Así por ejemplo, la cadena estadounidense Starwood (propietario de los hoteles Hilton, Sheraton, W, etc.) ha sido la primera en ofrecer el proceso del check-in a través del smartphone de sus huéspedes, sin ni siquiera tener que pasar por la recepción. Una vez hecha la reserva y descargada la aplicación del hotel, el cliente recibirá el número de habitación antes de su llegada al hotel, y podrá ir directamente a su habitación, que se abrirá al acercar el móvil a la puerta. Otro ejemplo más cerca de casa es la cadena Sol Meliá, que en Mallorca creó el primer “hotel Twitter”, donde sus huéspedes a través de Twitter pueden pedir un taxi, rellenar el mini bar, o preguntar cualquier duda que les surja al Tweet Concierge. La idea detrás de lo que ya se llama “el hotel más social de España” es crear una propia comunidad virtual con hashtags por todas partes, donde sus huéspedes puedan tuitear en todo momento lo que están haciendo, y compartir cada momento de sus vacaciones online.
¿Es el fin de nuestro único momento de desconexión?
Aunque este tipo de iniciativas innovadoras por un lado demuestran que el mundo hotelero se está adaptando cada vez más a la nueva era digital, por otro lado también será cada vez más difícil dejar el móvil en casa durante nuestras vacaciones. En este sentido, en Estados Unidos ya están apareciendo los primeros hoteles que ofrecen estancias de “turismo detox” para intentar desenganchar sus huéspedes de tanta tecnología digital y móvil, y donde está prohibido utilizar cualquier medio de comunicación digital. Varios de ellos están localizados en parques naturales de la Costa Oeste, donde una gran parte de la población por su profesión sufre un exceso de “hiperconectividad”.

En este sentido, parece ser que los nuevos medios digitales están causando una división del mundo hotelero en dos posturas totalmente opuestas: por un lado están los hoteles superconectados donde los huéspedes tienen la oportunidad de estar constantemente online a través del móvil y las redes sociales, y por otro lado están los hoteles rurales donde prima la tranquilidad y la desconexión total, y el móvil no es bienvenido.
¿Significa que dentro de poco, cuando reservemos un hotel además de escoger el número de estrellas tenemos que decidir si lo queremos con o sin opción a wifi?
¿A cuál te irías tú?
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